El Culto Al Deseo en los Tiempos Modernos: Los nuevos templos de Ishtar
Vivimos en un tiempo que se proclama libre de supersticiones y orgulloso de su racionalidad. Sin embargo, bajo la superficie del progreso y la tecnología, se alzan viejos altares disfrazados de pantallas, pasarelas y escenarios. Los nombres han cambiado, pero el espíritu que los anima es el mismo que en la antigüedad arrastró a pueblos enteros a la idolatría y la decadencia moral. La humanidad, que un día ofrecía incienso y sacrificios a diosas como Ishtar, Astarté o Afrodita, hoy rinde culto a sus herederas simbólicas: la fama, la belleza, el cuerpo y el placer. El antiguo culto a las diosas del sexo y la fertilidad estaba basado en un principio espiritual perverso: la divinización del deseo humano. En los templos de Babilonia y Canaán, hombres y mujeres se entregaban a la lujuria como si fuera un acto sagrado. Se creía que, a través del éxtasis sexual, se participaba de la energía de la diosa, que traía fertilidad a la tierra y prosperidad al pueblo. Pero detrás de esa máscara de se...