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Mostrando entradas de enero, 2026

Babilonia es el espíritu que controla este mundo

"Babilonia le hace la guerra a Babilonia, Babilonia cae y Babilonia se levanta, las guerras no son reales, pero los genocidios de tu gente sí..." "¡Cómo te masacran como ganado! ¡Cómo llora Dios por vuestras almas descarriadas!" "Sus mercaderes comerciaban, su líder llevaba su cruz, ¿estás realmente ciego ante la propaganda de la serpiente? ¡¿Dónde fueron sus científicos?! Tú preguntas dónde fueron los cuerpos, ¿Dónde ponemos los nuestros?" "La cabeza muerde la cola, en la muerte nacen" Babilonia no es una ciudad. Es un espíritu que vive donde el poder se sacraliza, donde los símbolos reemplazan la verdad, donde la autoridad se vuelve incuestionable. Cada obelisco, cada torre, cada estructura que eleva al hombre sobre la naturaleza y la fe es un vestigio de Babilonia, una alerta de que seguimos bajo su influencia . No es el hombre quien mantiene este ciclo . La élite no es una máquina perfecta ni un plan maestro milenario. Es el espíritu de Babil...

El Mayor de los motivos por el cuál no creo en el Corán (Parte III)

Uno de los episodios más reveladores y discutidos del islam es la muerte de Mahoma y su relación con la profecía de s u propia palabra . En el Corán, se afirma: "Y si él hubiera atribuido a Nosotros alguna palabra falsa, le habríamos tomado con fuerza, y le habríamos cortado la aorta" (Corán 69:44‑46). Vemos como, comentamos en un anterior post, el Ángel habla de manera plural inclusiva cuando se refiere al juzgamiento de Dios. Esto se debe a que los Ángeles, ya en el Antiguo Testamento, se les llama "QUEDOSHIM" que significa sagrado . Esta palabra sale por ejemplo en el libro de Job, específicamente en Job 5:1, Elifaz cuestiona a Job diciendo: "Da voces ahora; ¿habrá quien te responda? ¿Y a cuál de los santos (qedoshim) te volverás?" Pero, ningún Ángel se dirige así a los humanos hasta en el Corán. Ahí entra la teoría del Impostor. No era Gabriel. Era el que nos engaño en nuestro principio cuando éramos en el Edén. El que quería ser Dios. El que veía ...

Hijos de Noé: Jafet, Sem y Cam

Desde los albores del mundo, cuando Noé caminó entre los restos de un mundo purgado por el diluvio, la humanidad volvió a levantarse, sembrada en sus hijos: Jafet, Sem y Cam. Cada uno de ellos portaba la semilla de pueblos, culturas y destinos, y desde entonces sus descendientes han modelado la historia de la Tierra. Comprenderlos no es solo mirar el pasado: es reconocer la trama que nos une, la fraternidad de nuestra especie y la diversidad que nos hizo fuertes. Jafet – Los pueblos latinos y germánicos Jafet, el primogénito que se expandió hacia los mares y los continentes, es el origen de Europa y de gran parte de América. Sus descendientes son los pueblos latinos y germánicos: españoles, italianos, franceses, alemanes, portugueses, británicos y nórdicos, entre otros. A ellos se suman los pueblos coloniales de América, que llevan consigo no solo sangre, sino lengua, derecho, cultura y tradición. La civilización que surgió de Jafet está marcada por la búsqueda del orden, la arquitec...

Desde Adán a Noé: El mensaje oculto de Dios

La genealogía que anuncia a Cristo La Biblia no enumera nombres porque sí. En la mentalidad moderna leemos genealogías como listas aburridas; en la mentalidad bíblica, los nombres dicen cosas , cargan significado, contienen mensaje. En hebreo, un nombre no es una etiqueta: es una declaración. La genealogía que va de Adán a Noé, al inicio del Génesis, no es solo el relato de los primeros hombres. Es un texto teológico condensado. Antes de la Ley, antes de Israel, antes de Moisés, ya hay un anuncio claro del Evangelio. No explícito, no doctrinal, pero sí profético . Cristo está ahí, escrito en los nombres. Adán es el comienzo. Su nombre significa simplemente hombre , o más literalmente, hecho de la tierra . No es un héroe mítico ni un semidiós: es humanidad pura. Polvo animado por el aliento divino. Adán representa a todos. Es cabeza de la humanidad, sacerdote del Edén, encargado del orden y de la vida. Cuando Adán cae, no cae solo: cae el mundo con él. Por eso, siglos después, Cristo ...