Santo Tomás de Aquino "Corpus et Verbum"
En un mundo donde muchos creen que la fe es un salto en la oscuridad, Santo Tomás de Aquino respondió que es, más bien, un paso hacia la luz. No una luz cualquiera, sino aquella que arde en lo más alto del ser, allí donde Dios habita, inmutable, eterno, fuente de todo lo que existe y de todo lo que puede ser conocido. Su teología no nace del deseo de encerrar a Dios en libros, sino de la certeza de que la razón, cuando es honesta, se inclina como una rodilla ante la Verdad. Tomás no enfrentó la fe y la inteligencia, sino que las tejió juntas como un solo hilo de oro. Donde muchos veían conflicto, él vio armonía. Donde otros ponían muros, él abrió ventanas. Para el Aquinate, Dios no es un concepto abstracto, sino el Ser mismo. No alguien entre las cosas, sino Aquél por el cual todas las cosas son. Nada en el universo puede sostenerse sin Él, porque en cada instante en que algo existe, lo hace sostenido por Su querer. El ser no es un accidente: es don, y su fuente es Amor. No fue un ...