EVANGELIO SEGÚN SAN MATEO - 24

Hace tiempo que me ronda una pregunta que muchos han debatido durante siglos: cuando Jesús dijo en Mateo 24:34 “De cierto os digo que no pasará esta generación hasta que todo esto acontezca”, ¿a quién se refería realmente?

Muchos dicen que hablaba de sus contemporáneos, los judíos de su tiempo, y que todo se cumplió con la destrucción de Jerusalén en el año 70. Ese es el enfoque preterista clásico. Pero si miramos el texto completo, especialmente Mateo 24:12-14, algo no encaja:

“Y será predicado este evangelio del reino en todo el mundo, para testimonio a todas las naciones; y entonces vendrá el fin.”

En el año 70, el evangelio no había llegado a todo el mundo. Ni de lejos. Entonces, ¿cómo puede “esta generación” entenderse de manera que todo tenga sentido?

Mi propuesta, y la que defiendo tras mucho reflexionar, es que Jesús habla de un patrón histórico-meta-temporal, no solo de sus contemporáneos inmediatos. Y para que se entienda, haré un símil con como nosotros humanos entrenamos las IAs.

Cuando queremos que una IA aprenda, por ejemplo, a empujar una bola por un circuito, no la enseñamos en un solo intento. Hacemos generaciones:

  • La primera generación da pena, apenas sabe moverse.

  • La décima o cuadragésima ya mejora, corrige errores.

  • La milesima generación, después de millones de iteraciones, domina el circuito.

Cada “generación” es un grupo de IAs que empieza con las mismas instrucciones base, pero cambia gradualmente gracias a la experiencia y al ajuste interno. Y aquí está lo crucial: para el programador, todas esas "generaciones" forman parte de un mismo proceso, aunque cada IA individual viva su “tiempo” como si fuera único y limitado.

Ahora traslada esto a la humanidad:

  • Cada persona nace, vive y muere, como una IA en su propia iteración.

  • Cada generación humana es limitada, y ve solo su propio tiempo y entorno.

  • Pero Dios, que observa desde fuera del tiempo, ve toda la historia como un solo gran proceso, donde la humanidad post-Noé es como un “batch” de IAs que sigue aprendiendo, cayendo y enfrentando el mal.

  • Lo que cambia generación tras generación no es la esencia: la tendencia al pecado, la ceguera espiritual y la necesidad de salvación se repite, como la misma “misión de entrenamiento” que se ajusta a cada iteración.

Así, cuando Jesús dice “esta generación”, desde la perspectiva de Dios puede abarcar mucho más que un grupo de contemporáneos: es la humanidad post-Noé en su arco completo, una serie de iteraciones humanas donde la lección de salvación sigue vigente hasta la consumación final.

Cuando Dios destruyó la humanidad en los días de Noé, no eliminó el pecado de raíz. Reinició con Noé y sus hijos, pero el corazón humano seguía inclinado hacia el mal (Génesis 8:21). Desde entonces, la humanidad ha seguido cayendo, una y otra vez.

Jesús dice en Mateo 24:37:

“Mas como en los días de Noé, así será la venida del Hijo del Hombre.”

Fíjate: no dice la generación de Noé, dice los días de Noé. No se trata de un marcador biológico, sino de un arquetipo de conducta humana:

  • Gente ocupada en lo suyo, ciega ante la advertencia de Dios.

  • La misma indiferencia, rutina y corrupción que Él encuentra en sus oyentes y que sigue hoy.

Es un patrón que se repite a lo largo de la historia: humanidad caída que ignora la voz de Dios, hasta que llegue la consumación final.

Mateo 24:14 nos da la condición para el fin: que el evangelio sea predicado a todas las naciones. Ese es un cumplimiento que se da progresivamente, generación tras generación, hasta nuestros días. La humanidad post-Noé sigue iterando, y Dios permite que cada alma tenga oportunidad de conocer la verdad.

En otras palabras: “esta generación” no es solo un grupo de personas vivas en el siglo I. Es la humanidad caída que persiste desde Noé hasta la consumación final, viendo cómo se desarrolla la historia, cómo se predica el evangelio y cómo se prueba la perseverancia de los fieles.

Jesús habla desde la perspectiva eterna de Dios, usando lenguaje humano. “Esta generación” y “los días de Noé” son patrones, no simples marcadores cronológicos. La historia humana es una sola gran iteración, y la Parusía se cumplirá cuando se cumpla la condición: evangelio proclamado a todo el mundo y humanidad puesta a prueba hasta el final.

Así, lo que parecía un dilema de cumplimiento literal se transforma en un mensaje profundo: 

Cada generación tiene su papel en la historia de la salvación, cada uno de nosotros está dentro del patrón post-Noé, y perseverar hasta el fin sigue siendo nuestra misión.