Oración para el arrepentimiento: Oración del alma herida
Oración del alma herida
Señor,
he tocado con mis manos la ceniza,
he besado las sombras que prometían fuego,
y mi alma se ha dormido entre espinas.
Tu luz me ardía dentro,
pero yo cerré los ojos;
tu voz me llamaba,
y yo me escondí entre susurros rotos.
No fue amor lo que busqué,
fue consuelo disfrazado de deseo.
Perdóname, Padre,
porque vendí mi pureza por un instante sin eternidad,
y mi cuerpo, que fue templo, lo dejé sin lámparas ni incienso.
Purifícame con el fuego que no consume,
límpiame con tu sangre,
rescátame con tu ternura.
Haz que mi carne te sirva y no te niegue,
que mi mirada vuelva a ser clara,
que mi corazón no tenga doblez.
Enséñame a amar con tus ojos,
a desear solo lo que nace de Ti.
Haz de mi herida un altar,
y de mi vergüenza, una puerta.
Porque aunque caí,
sé que me esperas,
y aunque fui infiel,
Tú permaneces fiel.
Amén.